Galería Global
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Uso el color no para cubrir, sino para revelar. Y la textura no adorna: interrumpe, resiste e invita a detener la mirada. Mi intención es abrir territorio donde “lo visible y lo táctil” se entrelacen.
~Thania Batllori

En esta edición, GLOBAL conversa con la artista plástica Thania Batllori quien a través de sus obras nos invita a mirar con calma, a acercarnos y descubrir cómo los materiales y los tonos dialogan entre sí.
En tu experiencia, cuando alguien se detiene a ver una de tus obras, ¿qué crees que impacta más? ¿sus texturas o los colores?
El color es, muchas veces, lo primero que atrapa de una obra. Es una vibración, un pulso que sin duda se siente. La textura suele revelarse después, cuando la mirada se detiene y empieza a recorrer la superficie con más atención, en esas capas que se acumulan, superficies que guardan huellas, emociones y silencios que se vuelven visibles. En mis obras ambos elementos van de la mano, no sólo construyen la imagen, sino también una -experiencia para quien la observa: el ojo puede tocar y la memoria responde.

Mientras el color atrae a primera vista, la textura es lo que sostiene la mirada, lo que la vuelve más lenta, más consciente. Es una conversación que como artista recorro en un proceso íntimo en donde la abstracción, el color y la materia se integran para crear un “lenguaje sensorial”.
Entonces ¿Te interesa que el espectador “sienta” la obra más allá de lo visual?
Definitivamente sí. Cuando pinto, cada capa de material, cada vibración cromática y cada gesto en el trazo, se transforman en narrativas que hablan con intensidad y que invitan a sentir. Cada obra se convierte en un espacio abierto donde materia, luz y emoción dialogan, recordándonos que el arte es siempre una experiencia para nuestros sentidos.
¿Qué tipo de reacción te interesa provocar con tus obras?
No me interesa generar una comprensión o una reacción sino una “sensación”. Frente a la saturación de imágenes del mundo digital, en la “-materialidad” de la pintura puedo recuperar el valor del contacto directo: la huella del pincel, la densidad de la pintura, la rugosidad de los diversos medios mezclados con los pigmentos o la delicadeza de una veladura. Cada recurso material que empleo en la textura y el color me permiten crear un puente para ampliar y -fortalecer la expresividad del lenguaje -abstracto.
Para mí la textura convierte las superficies de cada una de mis obras en un paisaje táctil. No sólo pinto, también modelo la piel de la obra. Cuando la luz toca esas irregularidades, aparecen sombras sutiles y relieves que expanden la experiencia visual hacia una dimensión amplificada. Los colores también cambian en ese juego y suman emocionalidad. La pintura deja entonces de ser un plano para transformarse así en territorio donde la interpretación de la obra se vuelve personal e íntima para

quien la observa.
¿Qué artistas han influido en tu formación?
Principalmente artistas que con sus obras, su ingenio y sus historias me hacen sentir, reflexionar, y contemplar profundamente el proceso constructivo, el arte y la vida: Paul Klee, Henri Matisse, André Derain, Vincent Van Gogh, Gustav Klimt, Gaudí, Salvador Dalí, Leonardo da Vinci, Miguel Angel Buonarroti, Giovanni Strazza, Auguste Rodin, Frida Kahlo y Rufino Tamayo. Todos ellos me significan profunda sensibilidad, sabiduría, creatividad, color, humanismo y misticismo y una forma mágica de ver el mundo de sus tiempos y sus interpretaciones a través de sus miradas y lo que creamos.

¿Cómo equilibras tu talento artístico con lo profesional y comercial?
Más que equilibrar, lo complemento. Me gusta ser constructiva, así que como Arquitecta de Interiores, Artista Plástico, Comunicóloga y Coach Holístico incluyo el arte en todos los sectores donde me desarrollo profesional y comercialmente. Me gusta abrir espacio al arte en todos ellos para manifestar experiencias y huellas únicas a través de lo creativo y estético.
¿Qué te gustaría explorar que aún no has hecho?
En el arte, la escultura.
¿En qué proyectos estas trabajando ahora?
En paralelo con mis proyectos comerciales y holísticos, llevo dos años elaborando varias obras en dos propuestas de conceptos totalmente diferentes para presentarlas en próximas exposiciones. Una es un homenaje y la otra fluye en conceptos de espacio-tiempo bien intencionados y dirigidos que busca abrir un momento edificante, formativo y positivo para el observador mientras recorre la exposición. Espero en breve anunciarlas iniciando éstas en la Ciudad de México y en Puebla.

Y por último Thania, con tanto acceso tecnológico hoy en día, ¿cómo crees que queda valorada a futuro una obra materializada con tu estilo artístico versus una obra digitalizada?
Si lo miras a futuro, la pregunta no es cuál va a sobrevivir, sino qué tipo de experiencia va a buscar cada persona. Para un consumo rápido, el arte digital. Para una experiencia significativa, la obra material o una híbrida que es donde se reinventa la pieza física para llevarla a otros medios.
Creo que el arte digital es una grandiosa “herramienta” que nos permite ser más expansivos en el lenguaje de comunicación visual, en crear previos y modificar con precisión y rapidez cuando se busca perfeccionar una imagen.
Pero sin duda, el arte material gana fuerza como experiencia. Cualquier obra con textura real ofrece algo que la pantalla no puede replicar: presencia, escala, imperfección, resistencia. Ver un empaste, una grieta, una capa de pintura, los colores son sus tonos bañados por la luz ambiental o directa, activa de formas distintas la percepción de la misma. Es irremplazable. Eso vuelve al arte material más escaso y más valioso en todos sentidos. Por ello seguimos asistiendo a galerías, -museos y exposiciones. Como seres -humanos nos mantenemos, -buscando tener ese -contacto “real” con el arte y vivenciarlo en su variabilidad expresiva. El arte material nos sostiene como humanidad, es un regalo que sin duda también sabemos apreciar de forma -inconsciente.


